Una vez llevado a cabo ese proceso pragmático de descubrir lo que más le apasiona en la vida, continúe con el paso numero dos, que consiste básicamente en pellizcarse la voluntad, tantas veces como sea necesario para dejarla cómo una enorme masa dolorosa de frases rebuscadas y preguntas hinchadas. En esta etapa no ha de alarmarse por los efectos secundarios que surjan durante la aplicación de nuestro método. Principalmente, se advierte la aparición de urticarias en todo el cuerpo, cosquilleos en la barriga, caída del cabello, insomnio y muy posiblemente, sufra apariciones recurrentes y repentinas de visiones detalladas y claras sobre algunas situaciones que antes ud. creía conocer bien. Está demostrado científicamente que estos efectos pasarán luego de que los acepte y se esmere en sonreír un poco más de lo normal (y sin miedo a parecer idiota). Llegado este punto, podrá decidir si desea continuar el ritual con desasosiego hasta que finalmente, brote un pequeño retoño lánguido y colorido. Acá ud. resolverá rebuscar en su memoria y ejercer los conocimientos básicos de botánica que le enseñaron en primaría (recordando las tan familiares caraotas y los frascos de compota con periódico). Si no, siempre puede acudir a google para ilustrarse con toda seguridad. Por otro lado, si forma parte de aquellas personas que decidieron ir por un último pellizco poco certero, intente llorar un poco, patear un bote de basura un par de veces o beberse una taza enorme de té de manzanilla bien cargado. Próximamente, dirija su atención al paso número uno porque, en rigor, algo ha hecho mal.

  1. esmilodonte said: a la taza de té le agregaría un poquito de jengibre.. solo digo..
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